Organizaciones civiles, científicos y habitantes de la costa alertan que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México ya afecta cerca de 900 kilómetros de litoral, desde Campeche hasta Tamaulipas, y aún no ha sido controlado.
Inicialmente, la contaminación se había detectado en unos 630 km, pero en los últimos días se extendió a nuevas zonas, incluyendo playas de Tamaulipas. Activistas señalan que continúan apareciendo residuos en áreas que ya habían sido limpiadas, lo que indica que el origen del problema sigue activo.
También critican la falta de información oficial sobre el origen del derrame, el tipo de contaminante y las acciones para contenerlo. Mientras el gobierno ubica el inicio en marzo, organizaciones aseguran que comenzó desde febrero, posiblemente ligado a un ducto petrolero.

Investigaciones respaldadas con imágenes satelitales muestran la presencia de hidrocarburos desde inicios de febrero en distintas zonas del Golfo, descartando que se trate únicamente de filtraciones naturales.
Especialistas advierten que aún es pronto para medir el impacto ambiental, pero subrayan la necesidad de mayor transparencia y de tomar acciones urgentes para proteger el ecosistema y a las comunidades costeras afectadas.


