El gobierno federal apuesta por la inversión en infraestructura como motor clave del crecimiento económico hacia 2027, con un plan que combina recursos públicos y privados.
La estrategia contempla una inversión de 5.6 billones de pesos entre 2026 y 2030 en sectores como energía, transporte, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos. El objetivo es mejorar la productividad, fortalecer la conectividad y reducir desigualdades entre regiones.
Según estimaciones oficiales, la economía mexicana podría crecer cerca de 2% anual en los próximos años, apoyada en estos proyectos estratégicos.
Además, se busca incentivar la participación del sector privado y ampliar la capacidad del sistema eléctrico, con nuevas obras de generación y distribución de energía.
Autoridades destacan que este enfoque permitirá modernizar la infraestructura del país, impulsar la competitividad y generar mejores condiciones para el desarrollo económico.


