La FIDH respaldó la postura de la ONU al considerar que las desapariciones en México son generalizadas y pueden clasificarse como crímenes de lesa humanidad.
Tras más de una década de investigaciones, la organización concluyó que estos casos no son aislados, sino sistemáticos, y en muchos casos involucran tanto al crimen organizado como a autoridades.
Además, señalaron que existe un alto nivel de impunidad, lo que dificulta que las víctimas obtengan justicia y que los casos sean resueltos.

El organismo internacional pidió que el tema sea analizado por la Asamblea General de la ONU para fortalecer las investigaciones y generar acciones que ayuden a frenar esta crisis.
Colectivos de familiares de personas desaparecidas también exigen mayor claridad y contundencia, y advierten que la falta de resultados refleja la gravedad del problema en el país.


